
En los últimos meses he recibido varios comentarios sobre el contenido de mi novela. Algunos han sido interesantes, otros un poco subidos de tono. Hay personas que dicen que el libro está lleno de mentiras, que los alienígenas no existen, que se equivoca con datos científicos, que Dios creó al ser humano y que la evolución no existe.
También he leído comentarios diciendo que no se puede viajar al espacio como ocurre en la historia. Todo esto me parece curioso y, al mismo tiempo, deja mucho que pensar.
Una aclaración necesaria sobre la novela
Creo que algunas personas han recibido un mensaje equivocado. Por eso quiero aclararlo con respeto y de forma sencilla. Esta novela no es un libro científico, no es una teoría nueva y mucho menos una nueva religión.
Es un libro de ciencia ficción. Reitero, es pura ficción. Es una historia de aventura, imaginación y entretenimiento.
La intención de esta novela jamás ha sido contradecir la creación del ser humano, ni atacar ninguna creencia religiosa. De hecho, la historia no trata sobre la creación humana como tal. Tampoco pretende decirle al lector qué debe creer o dejar de creer.
La ficción también puede inspirarse en hechos reales
Como muchas obras de ciencia ficción, la novela toma ciertos elementos reales como punto de partida. Por ejemplo, se menciona el meteorito de Chicxulub, un evento histórico relacionado con el impacto que ocurrió en la zona del actual Golfo de México.
Sin embargo, que una historia use una referencia real no significa que todo lo que ocurre en ella sea real. La ciencia ficción juega precisamente con esa mezcla entre datos conocidos, preguntas sin resolver e imaginación.
Viajes espaciales, energía y vida extraterrestre
Las ideas sobre energía, viajes espaciales y vida en otros planetas dentro de la novela son parte de una propuesta imaginativa. No pretenden demostrar que la vida extraterrestre existe, porque hasta el momento no hay pruebas concluyentes que lo confirmen.
Tampoco se intenta presentar una explicación científica definitiva. La historia busca abrir una puerta a la aventura, al misterio y a la posibilidad de imaginar otros mundos.
No toda ciencia ficción busca ser ciencia exacta
Hay grandes autores, como Carl Sagan, que escribieron ciencia ficción con una base científica muy fuerte. Su novela Contacto es un buen ejemplo, porque Sagan era astrónomo y utilizó mucho conocimiento real sobre el universo.
Mi novela va por otro camino. Es más imaginativa, más aventurera y más cercana al entretenimiento. Su objetivo principal es que usted disfrute una historia en el espacio, con personajes, conflictos, misterios y emociones.
La invitación es disfrutar la aventura
Por eso, mi invitación es leer esta historia como lo que es. Una novela de ciencia ficción. No una clase de astronomía, no una discusión religiosa y no una afirmación absoluta sobre el universo.
La ficción nos permite soñar, preguntarnos cosas y viajar con la imaginación. Y, si hemos aceptado historias donde un alien morado con seis gemas desaparece a la mitad de la vida del universo, también podemos permitirnos disfrutar una aventura espacial sin tomarla como una verdad científica.
Al final, ese es el propósito de esta novela. Imaginar, entretener y llevar al lector a vivir una aventura entre las estrellas.
